Hace unas semanas fui con dos compañeros (uno faltó) a INEM para ayudar a estos niños que no les ha tocado una vida tan fácil. Al principio nos costó un poco, es difícil soportar la cara de sufrimiento de algunos niños cuando les ponen inyecciones o sufren dolores pero no podíamos ponernos tristes, se supone que debemos llevarles un poco de felicidad y distracción.En esta experiencia logramos trabajar en equipo distribuyendonos las diferentes tareas, también mostramos empatia hacia un asunto importante como este, nos dimos cuenta de las dificultades y las superamos con el compromiso y responsabilidad que demostramos.
Sin embargo, todo esto necesito una planificación previa entre nosotros, para saber que actividades haríamos y que cosas necesitábamos, tomando en cuenta la ética durante cada uno de nuestros objetivos.
Creo que realizamos un buen trabajo y, por un momento, logramos hacer sonreír a unos niños que en verdad se lo merecen.
Comentarios
Publicar un comentario